Better Call Saul es una obra maestra por mérito propio

Better Call Saul es una obra maestra por mérito propio

¿Por qué es tan satisfactorio ver a un hombre convertirse en criminal?

La cuarta temporada de Better Call Saul demostró por qué esta brillante creación de Vince Gilligan y Peter Gould, los mismos responsables de Breaking Bad, es un ejemplo a seguir de cómo hacer un spin-off bien hecho.

Si buscan una serie profunda, intrigante y con personajes complejos, que lo desafía a uno a prestar atención a los detalles, aquí la tienen. Better Call Saul no es una serie para ver mientras uno está lavando platos o stalkeando a alguien en Instagram.

En un posteo previo describí de qué se trata la serie 🔗 . En este posteo, simplemente quiero compartir mis comentarios sobre la cuarta temporada, de lejos la mejor de la serie, y probablemente la mejor de la TV estadounidense en el año 2018.


Dónde verla: Netflix 🔗

[Alerta de spoiler]

Así como lo vimos en Breaking Bad con Walter White/Heisenberg, la transformación de Jimmy McGill en Saul Goodman es paulatina y laboriosa.

Esta historia está hecha para ser saboreada poco a poco, así como Jimmy saborea esos breves pero dulces momentos de venganza contra Howard Hamlin, un tipo que siempre lo miró por encima del hombro, pero ahora está desesperado porque su negocio está fuera de control.

Aunque, pensándolo bien, Breaking Bad es una serie sobre la posibilidad que tienen las personas de cambiar por completo. En ese caso es un hombre bueno que se vuelve malo. Better Call Saul es tal vez lo opuesto, la imposibilidad que Jimmy siente de cambiar su naturaleza tramposa y su proceso de aceptarla y asumirla para surgir en la vida.

La muerte de Chuck al final de la tercera temporada representó la desaparición de toda esa presión que Jimmy cargaba sobre sus hombros para tratar de ser un hombre honorable y admirable ante la sociedad.

Al entender que él nunca sería lo suficientemente bueno para su hermano y, por ende, para el resto del mundo, Jimmy decidió darle rienda suelta a su personalidad reprimida, representada en su alter ego Saul Goodman.

La escena final de la cuarta temporada lo deja a uno con un vacío existencial similar al que sintió Kim Wexler en ese mismo momento. Y como escribió Guillermo del Toro en su cuenta de Twitter, Kim es la clave.

La anti-Skyler

Para Jimmy, Kim Wexler es la mujer perfecta. Es inteligente, astuta, correcta, hermosa y, sobre todo, empática. Ella logra ver en Jimmy todas esas cualidades que el resto del mundo, y en especial su hermano Chuck, ignoraron.

A Jimmy le costó trabajo conquistarla y por mucho tiempo ella parecía fuera de su alcance, pero ahora está totalmente enamorada de él, lo defiende a capa y espada, como lo hizo ante Howard en el capítulo 4×02 “Breathe”.

Pero mientras más se enamoran estos dos personajes, más me convenzo de que algo muy malo va a pasar con Kim y que muy probablemente va a ser culpa de Jimmy. De otra forma, ¿por qué Kim no aparece en #BreakingBad?

En vez de intentar frenar la lenta (y muy disfrutable) degradación moral de Jimmy, Kim es una alcahueta que se alimenta del comportamiento tramposo de él, porque contrasta con su personalidad aparentemente cuadriculada.

La excepcional interpretación de la actriz Rhea Seehorn es un constante ejercicio de restricción, pues el personaje es reservado y poco expresivo por naturaleza, pero está atravesando una transformación tan intensa como la de Jimmy.

Si bien esta temporada dejó preguntas sin responder como ¿qué va a pasar con Nacho? y ¿por qué Lalo es el hombre araña?, fue una temporada que cocinó a fuego lento las historias de sus dos personajes principales, Jimmy McGill y Mike Ehrmantraut.

Una muestra de la genialidad de esta serie es la historia de los ingenieros alemanes. Parecía simple fan service para los seguidores de Breaking Bad, pero resultó ser un punto de giro esencial para Mike y su asociación con Gus Fring.

El aumento paulatino de tensión durante los capítulos anteriores desembocó en un clímax jodidamente brutal. La crudeza emocional de esa escena entre Mike y Ziegler es simplemente desgarradora.

Me alegra que la serie no sucumbiera ante el clamor popular de traer de regreso a Jesse Pinkman o a Walter White para atraer televidentes. No lo necesita. Better Call Saul es una obra maestra por mérito propio y sus creadores lo saben.

Jazid Contreras

Tengo los ojos cuadrados de ver televisión desde que tengo uso de razón. Periodista, pacifista, entusiasta de la tecnología y, sobre todo, ávido consumidor de historias. jazid@outlook.com

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