Donald Glover la saca del estadio en la genial segunda temporada de Atlanta

Donald Glover la saca del estadio en la genial segunda temporada de Atlanta

Si a alguien le cabe la menor duda de por qué Donald Glover, también conocido como Childish Gambino, es uno de los artistas más importantes del momento seguramente no ha visto la serie Atlanta.

Glover es un hombre orquesta que está en la cima de su carrera. Produce, escribe, dirige y protagoniza Atlanta; su canción This Is America le ha dado la vuelta al mundo, y además interpreta a Lando Calrissian en la película Solo: A Star Wars Story, número uno en taquilla.

En su segunda temporada, esta aclamada serie se vuelve más extraña y oscura que la primera, más trágica y absurda, pero a la vez más real (y surreal) que nunca.

Para empezar, Atlanta rompe los esquemas. Podríamos llamarla una comedia experimental que mezcla elementos de drama, crimen y suspenso. Pero en el fondo, es una radiografía de la experiencia afroamericana. Sin retoques, sin diplomacia. Directo a la yugular.

Atlanta se enfoca en la vida de Earn (interpretado por Glover), un desempleado que está completamente perdido en la vida. Siempre fue inteligente e incluso estudió en una muy buena universidad, Princeton, pero desertó y su vida tomó un rumbo que lo llevó a un estado de insatisfacción del que no puede salir.

Earn tiene una hija con su novia Vanessa (Zazie Beetz), a quien quiere pero nunca logra llenar sus expectativas, en gran parte, por su incapacidad de tomar las riendas de su propia vida, mucho menos de proveer el pan de cada día para su familia.

Su principal esperanza es que la carrera musical de su primo Al (Brian Tyree Henry), conocido como Paper Boi en la escena local, despegue y así poder dedicarse a ser su representante.

Al, por su parte, es un rapero grandulón con una actitud intimidante, propia de su profesión, pero por dentro es un tierno y esponjoso oso de peluche lleno de inseguridades que siempre está refunfuñando. Su constante cara de fastidio es muy divertida.

Earn, Al y su amigo Darius (Lakeith Stanfield), un marihuanero con la edad mental de un niño de primaria, son inseparables y pasan los días metiéndose en problemas y tratando de salir de ellos.

La segunda temporada, titulada Robbin’ Season (temporada de robos), comienza con un atraco a mano armada en un restaurante de comida rápida que se convierte en un tiroteo de proporciones épicas. Esta escena establece el tono de los capítulos siguientes que retratan a la ciudad de Atlanta como una trampa mortal.

El capítulo más memorable es el 6. Darius va en busca de un piano a la mansión de un millonario llamado Teddy Perkins, interpretado por el mismo Glover pero maquillado como un hombre blanco de avanzada edad, con un tétrico parecido a Michael Jackson. Tan pronto lo conoce, Darius entra en una especie de dimensión desconocida estilo Black Mirror.

Las historias personales de cada uno de los protagonistas parecen avanzar, pero a la vez siguen igual. La relación de Earn y Vanessa tambalea, la fama de Paper Boi crece pero le trae más problemas que alegrías, mientras su amistad con Earn se deteriora.

En el fondo, Atlanta es una historia sobre un grupo de héroes sin gloria, sobre el estancamiento y la imposibilidad de liberarse de viejas frustraciones. También habla de diferentes clases de racismo, incluyendo el autorracismo de quienes se aclaran la piel.

Pero principalmente, esta serie habla de lo difícil que es romper el ciclo de la pobreza, sobre todo si eres negro, incluso en el país conocido como la tierra de las oportunidades.

Dónde verla:
Primera temporada: Netflix 🔗
Segunda temporada: Fox Play 🔗

Jazid Contreras

Tengo los ojos cuadrados de ver televisión desde que tengo uso de razón. Periodista, pacifista, entusiasta de la tecnología y, sobre todo, ávido consumidor de historias. jazid@outlook.com

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