Un invento adorable y ridículo llamado La casa de las flores

Un invento adorable y ridículo llamado La casa de las flores

La nueva producción en español original de Netflix es una idea buena que se robó el corazón de la audiencia pese a estar ejecutada mediocremente.

Tan pronto se estrenó en la plataforma, las redes sociales se inundaron con clips, memes y referencias a La casa de las flores, que se convirtió en uno de los principales temas de conversación en internet durante el mes de agosto.

No se puede negar que esta comedia sigue una receta infalible para el éxito: una familia rica con muchos secretos, personajes excéntricos y un elenco de lujo.

La historia empieza con el suicidio de una mujer que se convierte en narradora de la historia (como en Desperate Housewives). Su muerte desencadena una serie de eventos desafortunados para la familia De la Mora, cuyos secretos más oscuros se empiezan ventilar de formas caóticas y divertidas.

Sin lugar a dudas, lo mejor de la serie es el reparto. En especial, Cecilia Suárez y su memorable interpretación de la hija mayor Paulina de la Mora, cuya-forma-de-hablar-pausada-y-monótona es una parodia divertidísima del acento “fresa” de los barrios ricos de Ciudad de México.

También se destacan la icónica actriz Verónica Castro como Virginia, la matriarca de la familia, y Darío Yazbek Bernal, hermano de Gael García Bernal, quien interpreta al hijo menor, Julián.

Pero no todo son aciertos.

Desde la primera escena, queda claro que La casa de las flores quiere parecerse a las comedias de Hollywood que le ponen humor a la tragedia (como Orange Is The New Black, Six Feet Under o Weeds), lo cual en principio no está mal. De hecho, toca temas interesantes y propicios para la comedia, pero se le dificulta salir de los los clichés de las telenovelas.

Estoy convencido de que no hay género narrativo más difícil de escribir e interpretar que la comedia. Es mi favorito. En las últimas dos décadas he visto tantas comedias de Hollywood que reconozco una copia barata a kilómetros de distancia.

La casa de las flores tiene problemas de guion y dirección. Insisto, la idea original es buena, pero hay muchos cabos sueltos en la historia y, lo más imperdonable, es evidente la falta de ritmo, o comedic timing, en las escenas que deberían hacer explotar de risa a la audiencia. Muchos momentos que deberían ser chistosos se quedan en oportunidades mal aprovechadas.

Por ejemplo, al final del primer capítulo, cuando la familia está en un momento de total desespero se escucha un grupo musical y Paulina dice: “Olvidé cancelar el mariachi”. Debería ser lo mejor del capítulo, pero está tan mal dirigida esa escena que se ve forzada y el resultado es flojo.

¿Vale la pena verla? Totalmente. Pese a sus fallas, La casa de las flores es un producto entretenido que le arranca una sonrisa hasta al más amargo de los televidentes. Dicho esto, espero que Netflix aproveche este éxito y el gran reparto que tiene para hacer una segunda temporada muy superior.

¿Cómo les pareció? ¿Ustedes se la recomendarían a sus amigos?

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Jazid Contreras

Tengo los ojos cuadrados de ver televisión desde que tengo uso de razón. Periodista, pacifista, entusiasta de la tecnología y, sobre todo, ávido consumidor de historias. jazid@outlook.com